Parámetros de la presión arterial

Actualizado: 27/09/2017

En la actualidad, la hipertensión afecta a aproximadamente el 20% de la población mundial. Son millones de personas con sus niveles de presión arterial por encima de lo considerado normal.

Entre los ancianos, ésta es una afección mucho más frecuente y está presente en más del 50% de los mismos.

La hipertensión arterial es considerada por los médicos como el factor de riesgo más común de las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares (ACV)

Por otro lado, la presión elevada también es responsable de otros problemas graves, tales como la insuficiencia renal crónica, los aneurismas y las lesiones en los vasos sanguíneos oculares.

Pero aparte de todas estas posibles complicaciones, la hipertensión tiene un problema gravísimo: se trata de una enfermedad silenciosa que en la mayoría de los casos no causa síntomas.

Por lo que puedes ver, sólo hay una manera de saber con precisión si una persona es hipertensa: midiendo su presión arterial.

Ok, pero, ¿cuál es la presión normal?

En esta entrada, aprenderás cuáles son los parámetros de la presión arterial considerados normales para los adolescentes, adultos y ancianos.

Pero antes, es necesario que conozcas algunos conceptos.

¿Qué significa hipertensión arterial?

La tensión arterial es la presión ejercida por la sangre sobre las paredes de nuestras arterias.

Hagamos una analogía: imagínate una manguera vacía…

Al abrir la canilla, la presión interna de la manguera se eleva y sus paredes se estiran.

Como se trata de un sistema abierto, por más que abras el grifo, el agua saliendo en el otro extremo evita que la presión dentro de la manguera suba demasiado.

Sin embargo, el sistema circulatorio en el cuerpo humano es cerrado.

O sea, si por algún motivo aumenta la presión dentro de los vasos sanguíneos, la sangre no tendrá a dónde ir y, lo único que el organismo podrá hacer, será estirarlos para que soporten el volumen de la sangre en circulación.

En teoría, los vasos sanguíneos son autorregulables, es decir, normalmente se comprimen o dilatan según el volumen de sangre circulante con la finalidad de mantener la presión arterial más o menos constante.

Si el volumen de sangre se reduce un poco, los vasos se comprimen (vasoconstricción);

Por el contrario, si el volumen sanguíneo aumenta, los vasos se dilatan (vasodilatación).

Pero todo tiene un límite…

Por supuesto que para esto hay un límite: cuando el volumen de sangre disminuye o aumenta demasiado, las arterias no serán capaces de mantener la presión en un nivel adecuado, por más que se compriman o dilaten.

Con esta información, ya podemos entender que una de las causas de la hipertensión arterial es el aumento excesivo del volumen sanguíneo dentro de los vasos.

Este exceso por lo general ocurre cuando el cuerpo retiene mucha agua, en ocasiones por el exceso de sal (sodio).

Pero lo increíble es que la mayor parte de los pacientes hipertensos no tienen tanto exceso de líquidos en su cuerpo como para que la capacidad de dilatación de los vasos se agote.

Lo que sucede en realidad es un fallo en la capacidad de autorregulación de las arterias: se comprimen más de lo necesario para que la presión se normalice.

Factores que causan la pérdida de autorregulación de las arterias

El origen de la pérdida de esta capacidad de autorregulación (que lleva a la hipertensión), es bastante complejo y aún no es totalmente comprendido.

Pero lo que sí se sabe es que envuelve ciertos factores, entre los mismos:

  • la genética,
  • la capacidad que tienen los riñones para hacer frente al volumen de agua corporal,
  • la cantidad de sodio en el cuerpo,
  • la producción de hormonas que actúan sobre la pared de los vasos sanguíneos,
  • la propia salud de las arterias, que precisan ser capaces de contraerse y dilatarse de forma apropiada.

Cuanto menor sea la capacidad que tengan los vasos de autoregularse según el volumen de sangre en circulación, más alto será el riesgo de desarrollar hipertensión.

Los casos considerados más graves, por lo general son aquéllos en que el paciente tiene un exceso de volumen de sangre y además sus vasos son incapaces de dilatarse lo suficiente para soportar una presión más alta sobre sus paredes.

¿Qué es presión arterial sistólica y diastólica?

Para entender este concepto, primero precisamos conocer cómo se describen los valores de la presión arterial.

¿Qué significa por ejemplo que un paciente está con una presión arterial de 120/80 mmHg?

Por medio de los latidos, el corazón bombea la sangre: al contraerse, expulsa la sangre hacia el interior de los vasos y, al relajarse, se llena de sangre nuevamente.

Esta alternancia se produce de 60 a 100 veces por minuto en promedio. El corazón se llena de sangre y se vacía… se llena y se vacía nuevamente…

La presión en las arterias aumenta en la fase de contracción y luego disminuye en la de relajación.

  • La contracción del músculo cardíaco se denomina “sístole”. En consecuencia, la presión arterial sistólica es aquélla producida durante esta fase.
  • Por otra parte, la relajación del músculo cardíaco es denominada “diástole”. Por lo tanto, la presión arterial diastólica es la producida durante dicha fase.

La presión arterial llega a su valor más alto durante la sístole y el más bajo durante la diástole, algo que también se conoce como presión máxima (la de arriba) y presión mínima (la de abajo).

La tensión es medida en milímetros de mercurio (mmHg).

Eso significa que, si un paciente está con una presión arterial de 120/80 mmHg, la presión máxima en la pared de la arteria (producida durante la sístole) es 120 mmHg y la mínima (producida durante la diástole) es 80 mmHg.

La mayoría de las personas dice 12/8 (12 por 8), pero la forma correcta es 120/80 (120 por 80), pues esa es la real presión en milímetros de mercurio.

parametros de la presion arterial

¿Cuáles parámetros de la presión arterial son considerados normales?

Las arterias fueron programadas para funcionar dentro de ciertos valores.

Cuando son sometidas a niveles de presión demasiado elevados de forma prolongada, el exceso de fuerza sobre sus paredes puede ocasionar lesiones graves.

En estos casos, con frecuencia se forman pequeñas grietas en sus paredes, algo que favorece la ruptura de pequeños vasos sanguíneos.

Pero, además, en las arterias de mayor diámetro, suelen formarse placas de calcio.

Dichas placas no sólo reducen la elasticidad de las arterias, sino que también disminuyen su calibre interno, aumentando el riesgo de oclusión de la circulación sanguínea por trombos, un fenómeno conocido como trombosis.

Como si todo esto fuera poco, aparte del daño que provoca a los vasos sanguíneos, la presión arterial alta aumenta el trabajo del corazón, que se ve obligado a bombear la sangre con más fuerza, para contrarrestar la mayor resistencia.

Luego de años de trabajo en exceso, el corazón comienza a dilatarse, aumentando el riesgo de ocurrir una insuficiencia cardíaca.

Por todo lo que hemos visto hasta ahora, se concluye que es considerada presión arterial normal aquélla en que las arterias no estén bajo estrés y el corazón no esté sobrecargado de trabajo.

Adolescentes y adultos sanos

Los niveles de presión arterial para los adolescentes y adultos sanos son clasificados de la siguiente forma:

  • Presión arterial normal – La presión arterial sistólica debe ser inferior a 120 mmHg y la diastólica inferior a 80 mmHg.
  • Prehipertensión – La presión arterial sistólica está entre los 120 y 139 mmHg o la diastólica entre los 80 y 89 mmHg.
  • Hipertensión Fase 1 – La presión arterial sistólica está entre los 140 y 159 mmHg o la diastólica entre los 90 y 99 mmHg.
  • Hipertensión Fase 2 – La presión arterial sistólica está entre los 160 y 179 mmHg o la diastólica entre los 100 y 109 mmHg.
  • Crisis Hipertensiva – La presión arterial sistólica se encuentra por encima de los 180 mmHg o la diastólica por encima de los 110 mmHg.

Estos valores son utilizados para efectuar un diagnóstico y clasificar la hipertensión. 

Hipertensos que usan medicamentos

En pacientes hipertensos que hacen uso de medicamentos, los siguientes valores pueden ser considerados como meta:

  • Adolescentes y adultos jóvenes – La presión debe ser inferior a 140/90 mmHg.
  • Adultos con más de 60 años que no tengan diabetes o enfermedad renal crónica – La presión debe ser inferior a 150/90 mmHg.
  • Adultos con más de 60 años que tengan diabetes y/o enfermedad renal crónica – La presión no puede ser superior a los 140/90 mmHg.

Valores de la presión arterial normal en los niños

Definir la presión ideal en los niños es una tarea muchísimo más compleja, pues depende del percentil (escala de 0 a 100) de la altura en que se encuentre.

Ve dos ejemplos:

  • un niño de 5 años con percentil 10 de altura, podría ser considerado hipertenso si tuviera persistentemente valores de presión arterial superiores a 109/70 mmHg
  • por su parte, otro niño de la misma edad, pero con percentil 90 de altura, debería tener valores superiores a 115/74 mmHg frecuentemente para ser diagnosticado con hipertensión.

Existen tablas que cuentan con los valores de presión arterial aceptables para los niños de acuerdo con su edad y los percentiles 5, 10, 25, 50, 75, 90 y 95 de altura.

En verdad son decenas de valores posibles, por lo que es imposible saberlos de memoria.

Luego de tomarle la presión a un niño, aún será necesario definir en qué percentil de altura está, para, por medio de la tabla, poder interpretar sus niveles.

Por ese motivo, únicamente un profesional de la salud tendrá la capacidad de hacerlo de manera confiable.

Bien, ha sido todo por hoy. Esperamos que estas informaciones sobre los parámetros de la presión arterial te sean bastante útiles.

Muchas gracias por tu visita y, si lo deseas, déjanos tus comentarios más abajo.

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