La rosácea granulomatosa

Actualizado: 30/10/2017

La rosácea granulomatosa, también denominada rosácea lupoide, no está considerada oficialmente como un subtipo de la enfermedad, sino que es una rara variante clínica de la rosácea papular.

Se caracteriza por presentar lesiones inflamatorias severas con aspecto de nódulos infiltrados, con aspecto de jalea de manzana.

Otra característica es el desarrollo de pústulas y bultos en la piel facial, además del típico enrojecimiento capilar.

En ciertos casos pueden aparecer costras en la superficie, por lo general con un fondo eritematoso.

Popularmente, podría decirse que este tipo de rosácea se caracteriza por la presencia de granos inflados en la nariz o las mejillas.

Qué es la rosácea granulomatosa

La rosácea granulomatosa es más común en los fototipos más altos.

Se manifiesta con nódulos firmes similares a los observados en la sarcoidosis cutánea y la tuberculosis.

Por ese motivo, la primera vez que se habló científicamente acerca de esta enfermedad, en 1917, se pensó que podría tener alguna relación con la tuberculosis.

Sin embargo, muchos años después, en 1949, un estudio con 20 pacientes demostró que las dos enfermedades no estaban relacionadas.

Años más tarde, otro estudio relató un grupo de pacientes con cuadro clínico típico de rosácea que presentaban granulomas en su examen.

Pero fue sólo en 1970 que un estudio llamó la atención para una distinta forma de rosácea caracterizada histopatológicamente por la presencia de granulomas epitelioides.

Las condiciones suficientes para el diagnóstico médico de la rosácea granulomatosa son las siguientes:

– la enfermedad tiene curso crónico, no remitente;

– se presenta con pápulas de color ocre sobre una base eritematosa e infiltrada.

Clínicamente se la puede distinguir de la rosácea clásica por la localización de las lesiones, que generalmente ocurren en la superficie lateral de la face, nariz y en el cuello, abajo de la mandíbula.

En muchos casos, inicialmente pueden presentarse lesiones papulares eritematosas pequeñas, que con el tiempo se transforman en lesiones de aspecto nodular mayores.

Además, en ciertos casos pueden ser acompañadas de lesiones pustulosas, que aumentan notablemente el tamaño de la nariz.

Este tipo de rosácea se presenta de forma bastante habitual en mujeres entre 30 y 40 años de edad.

Tratamiento de la rosácea granulomatosa

Es importante destacar que el tratamiento antibacteriano ayuda en pocos casos. Es más, por lo general, los antibióticos más frecuentemente utilizados no son efectivos para este tipo de rosácea.

Sin embargo, el uso de ciertos antibióticos orales, tales como la tetraciclina y sus derivados, además de la claritromicina, ha mostrado ser efectivo.

La tetraciclina parece actuar más como antiinflamatorio que como antibiótico, reduciendo la migración de los leucocitos y la fagocitosis.

Estudios han mostrado una eficacia del 80% de la tetraciclina en el tratamiento de este tipo de rosácea.

No obstante, muchas veces se requiere un tratamiento más severo, como la dermoabrasión, el láser o incluso una cirugía plástica.

rosacea granulomatosa

El dermatólogo puede elegir entre una variedad cada vez mayor de tratamientos con láser.

Una forma reciente de terapia de luz llamada luz pulsada intensa (IPL) también ha surgido como un tratamiento prometedor, con muy poco tiempo de recuperación.

Cabe destacar que en todos los casos se recomienda la baja exposición a los rayos solares para no empeorar las lesiones.

Por otra parte, es fundamental la orientación médica para la posible exclusión de los factores que producen la enfermedad.

Esperamos que estas informaciones sobre la rosácea granulomatosa te hayan sido útiles.

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